Las ocho “B” de la crianza con apego
1- Birth bonding: lazos afectivos desde el nacimiento
Una unión piel con piel con el bebé desde el momento mismo del nacimiento fomenta la creación de un vínculo temprano. Las horas y los días después del parto son un período de máxima sensibilidad en el que tanto la madre como el bebé necesitan cobijo y contacto mutuo.
Cuando
por motivos médicos justificados no se puede crear esa unión de
forma precoz, siempre se puede recuperar el tiempo perdido. Tan
pronto como sea posible, es conveniente retomar el contacto entre la
madre y el bebé.
La
vinculación
inmediata madre-hijo
no es como un pegamento que si no se hace al primer momento luego no
funciona, sino una ventaja con la que corren quienes tienen la
posibilidad de hacerlo. La vinculación es un proceso que se va dando
entre ambos.2- Breastfeeding: lactancia materna
La lactancia materna es el mejor alimento para el recién nacido. Es el más completo desde el punto de vista nutricional, pero también proporciona consuelo y un contacto único entre madre e hijo.
Es
un componente primordial para fortalecer el vínculo afectivo entre
la madre y el bebé, y está íntimamente relacionada con la premisa
anterior de crear lazos afectivos desde el nacimiento. Poner al bebé
al pecho nada más nacer es un paso muy importante para empezar la
lactancia con buen pie.
Hay
una
química especial entre la madre y el bebé que es amamantado. El
contacto del lactante con el pecho de su madre desencadena la
producción de oxitocina en el cerebro de la mujer, la cual al entrar
en el flujo sanguíneo activa las glándulas mamarias y fortalece el
vínculo entre el hijo y su madre.3- Babywearing: llevar al bebé encima
Los bebés que son llevados en brazos o en portabebés están al resguardo, en contacto directo con la persona que lo lleva, normalmente su papá o su mamá. Se sienten más protegidos, se estresan menos y permanecen en un estado de vigilia tranquila, lo cual les permite asimilar mejor lo que sucede en su entorno.Los bebés en brazos son bebés felices (lo cual no quiere decir que los bebés en cochecito no lo sean), pero ¿a qué bebé no le gusta estar en brazos? Los brazos les brindan confort y seguridad.
Además,
la cercanía y el contacto continuo con el bebé permiten conocerlo
mejor fortaleciendo el vínculo.
4- Beding close to baby: dormir cerca del bebé
Dormir con el bebé en la misma cama o cerca de él es una fórmula utilizada por muchas familias con niños pequeños. Al dormir acompañado se evita la angustia de separación que experimentan algunos niños durante la noche, haciendo que duerman más y descansen mejor.
Ayuda
a los niños a aprender que el sueño es un momento agradable y que
no está solo.
En
los casos en los que el bebé es amamantado, el colecho
(derivado del término inglés co-sleeping)
es además un método práctico pues tienen el pecho a su disposición
en cualquier momento.
Belief in the language value of your baby’s cry: confianza en el valor de su llanto como lenguaje
El
llanto es la forma que tiene el bebé para comunicarse. No llora por
“tomarnos el pelo”, sino porque necesita algo. Si hablamos de las
necesidades de un bebé no sólo hablamos de que hay que cambiarle el
pañal, cubrirlo del frío o alimentarlo, sino también darle
seguridad a través de los brazos, los mimos, las caricias y el
contacto.
Al
comprender que el
llanto es su lenguaje
y confiar en la importancia que tiene esa forma de comunicación, se
entienden mejor las necesidades del bebé.Los bebés lloran para comunicarse, no para manipular.
5- Beware of baby trainers: tener cuidado con los adiestramientos
La crianza basada en el instinto y en el contacto permite discernir el concepto de asesoramiento del de adiestramiento.
Un
estilo de crianza rígida basada en relojes y calendarios no es una
forma natural de cuidar a un bebé. Esto no quiere decir que no haya
rutinas, pero no hay que olvidar que las necesidades del bebé están
por encima de los horarios y de los deseos de los adultos.
Los
métodos de adiestramiento provocan desconfianza en los niños y un
alejamiento entre los padres y el bebé, cuando la crianza de los
hijos debería estar basada principalmente en la confianza.
6- Balance: mantener un equilibrio
Encontrar un sano equilibro es importante en todos los aspectos de la vida, y también en la crianza de los hijos.
A
ser padres se aprende y son los hijos quienes nos enseñan. Algo que
se confunde a menudo es creer que por priorizar las necesidades de
los niños se les deja hacer lo que quieran, y no es así.
Una
de las claves para una crianza feliz es aprender a encontrar el
equilibrio entre la crianza respetuosa y la
crianza caprichosa.7- Both: ambos
Algunos las llaman las siete “B” del cuidado del bebé, pero se ha añadido una última premisa: both (ambos), refiriéndose a la participación de padre y madre en el cuidado del bebé, tanto durante el día como durante la noche.
Que
ambos estén involucrados en el cuidado del niño, en atender sus
demandas, en su educación, en los valores que se les quiere
transmitir propicia un mejor entendimiento.
Además,
la compenetración entre papá y mamá es clave para crear un vínculo
familiar saludable. La empatía y el respecto entre los miembros de
la familia, tanto entre los padres como entre los padres y los hijos,
genera un ambiente de reciprocidad en el que el niño se siente
seguro, a gusto, y aprende también a tratar a los demás con
respecto.

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